El comienzo de la imaginación.

...Nunca pude olvidar ese verano, el día en que todo mi mundo se vio distorsionado por una sola persona. Un día de verano la vi, y desde entonces no pude quitármela de la cabeza. Era preciosa, cabellos oscuros y muy lisos, ojos verdes y con un vestido blanco hasta las rodillas. Paseaba con muchos hombres a la vez, era una prostituta de los burdeles. Entonces fue cuando se giró de golpe y me dijo que no la siguiese más, y me dio un beso en la frente. Desde entonces no pude para de buscarla, en todos los burdeles y rincones de la ciudad, desesperado por otro beso como aquel. La encontré medio desnuda, llorando, en el puerto. En cuanto me vio saltó sobre mi y me abrazó, sin parar de llorar. Me explicó que la violó uno de los hombres con los que iba por la mañana. Hablamos mucho tiempo, de ese tema y de otros temas. Yo la iba a visitar en el burdel dónde trabajaba, aunque tenía que entrar a escondidas porqué con mis 15 años no podía entrar, luego volvía a casa, cenaba, y me iba a la cama esperando que fuese el día siguiente para verla. Todos los días con la misma rutina, hasta que se fue, el 9 de Agosto, siempre lo tendré grabado en la memoria. Me dejó una nota diciéndome: “ Miguel, me he dado cuenta que ésto no puede seguir así. Lo único que se es que estoy enamorada de ti, pero nunca podríamos estar juntos, y eso ya lo sabias. Perdoname por marcharme así. Te quiero ”.
Empecé a llorar y me quedé envuelto en mi mundo, sin hablar con nadie, durante años. Me quedé mudo, incluso intenté suicidarme, pero nada surgió efecto. Aún la tengo en la cabeza.
Ésta es la historia de cómo un beso en la frente puede cambiar radicalmente una vida.
A veces me quedo absorto. En pocos instantes, en segundos, soy capaz de imaginar cosas que, si estuviesen ocurriendo de verdad, necesitarían mucho tiempo para desarrollarse....

...Nunca pude olvidar ese verano, el día en que todo mi mundo se vio distorsionado por una sola persona. Un día de verano la vi, y desde entonces no pude quitármela de la cabeza. Era preciosa, cabellos oscuros y muy lisos, ojos verdes y con un vestido blanco hasta las rodillas. Paseaba con muchos hombres a la vez, era una prostituta de los burdeles. Entonces fue cuando se giró de golpe y me dijo que no la siguiese más, y me dio un beso en la frente. Desde entonces no pude para de buscarla, en todos los burdeles y rincones de la ciudad, desesperado por otro beso como aquel. La encontré medio desnuda, llorando, en el puerto. En cuanto me vio saltó sobre mi y me abrazó, sin parar de llorar. Me explicó que la violó uno de los hombres con los que iba por la mañana. Hablamos mucho tiempo, de ese tema y de otros temas. Yo la iba a visitar en el burdel dónde trabajaba, aunque tenía que entrar a escondidas porqué con mis 15 años no podía entrar, luego volvía a casa, cenaba, y me iba a la cama esperando que fuese el día siguiente para verla. Todos los días con la misma rutina, hasta que se fue, el 9 de Agosto, siempre lo tendré grabado en la memoria. Me dejó una nota diciéndome: “ Miguel, me he dado cuenta que ésto no puede seguir así. Lo único que se es que estoy enamorada de ti, pero nunca podríamos estar juntos, y eso ya lo sabias. Perdoname por marcharme así. Te quiero ”.
Empecé a llorar y me quedé envuelto en mi mundo, sin hablar con nadie, durante años. Me quedé mudo, incluso intenté suicidarme, pero nada surgió efecto. Aún la tengo en la cabeza.
Ésta es la historia de cómo un beso en la frente puede cambiar radicalmente una vida.